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B) Comisión de graves delitos

En la escalada de violencia se llega a la comisión de graves delitos: destrucción e incendio de oficinas, comercios, vehículos particulares y de transporte, señalización pública, cajeros automáticos, cabinas telefónicas, quioscos, saqueos, cobro de peaje en puentes y rutas, robo de pertenencias a ciudadanos que se ven atrapados en las manifestaciones o cortes, tomas de estaciones de tren, subterráneos, etc.

Los piqueteros que acamparon en la Plaza de Mayo en julio de 2003 (7) escribieron uno de los más salvajes capítulos de su lastimosa carrera.

Cuanto destrozo pudieron consumar lo hicieron: robaron placas recordativas; incendiaron bancos; desgajaron árboles; sustrajeron el maderamen de un andamiaje del antiguo templo de San Ignacio; no dejaron acto incalificable por hacer en el frente de la Catedral metropolitana; intimidaron a los transeúntes; interrumpieron los servicios públicos de transporte; paralizaron una amplia zona céntrica con incendios. Fueron los violentos dueños de la Ciudad, como viene ocurriendo desde que gozan del amparo oficial que implica una orden a la Policía de no tomar medida alguna, así se produzca el más grave y evidente delito.

La Plaza de Mayo fue destrozada. Y esto no se arregla con la limpieza que se hizo al día siguiente de la ocupación. Quedarán por mucho tiempo en nuestras retinas las imágenes de la destrucción de este símbolo de la Argentina y la agresividad de las pintadas en la Catedral Metropolitana (hecho que repetirán impunemente poco después grupos de homosexuales y lesbianas)(8).

Nada es respetado: ambulancias que no pueden cumplir con sus urgentes cometidos, imposibilidad de acceder a los lugares de trabajo. Se pone en riesgo la vida del ciudadano común. Se llega hasta la privación ilegítima de la libertad a un Ministro del Gobierno Nacional y a varios de sus funcionarios durante muchas horas.
En noviembre pasado se produjeron, en forma prácticamente simultánea, hechos de extrema violencia en Salta y en Neuquén.(9)

En Salta las sedes de dos petroleras fueron saqueadas y quemadas en protesta por la detención de un grupo de piqueteros que cortaba la ruta 54.

Al conocerse en Gral. Mosconi el proceder policial, los manifestantes salieron a la ruta reclamando la libertad de los detenidos. Primero fueron hacia las oficinas de Refinor, cerca de los tanques de combustible en el acceso sur de la localidad, donde robaron muebles, computadoras y otros elementos. Luego cruzaron enfrente, donde se encuentra Tecpetrol, un edificio de mil metros cuadrados en el que entraron destruyendo vidrios y muebles y donde prendieron fuego a algunos sectores.

Las llamas comenzaron a extenderse, mientras los piqueteros impedían el trabajo de los bomberos, por lo que las pérdidas fueron totales, según indicaron fuentes de la empresa al diario "La Nación"(10). Posteriormente se instalaron en la ruta y más tarde comenzaron a saquear las dependencias de la compañía.

El periodista Héctor Torres, de FM Mosconi, dijo que hubo una zona liberada y comentó que numerosos vecinos de la localidad llamaron a la radio señalando la indefensión que se vivió en el pueblo. Según los testimonios, mientras sucedieron los desmanes, no hubo intervención policial ("La Nación", 21-11-03)(11).

En la provincia de Neuquén, el 25 de noviembre, se organizaron manifestaciones para rechazar la instrumentación de una tarjeta bancaria para el cobro de los planes sociales.

Es notable que una medida, destinada a agilizar la asistencia y facilitar a los desocupados el cobro de sus beneficios, haya sido resistida con tanta violencia. La verdad oculta es que la protesta realmente tiene como objetivo impedir la transparencia en el manejo de los fondos y la llegada de los mismos a sus destinatarios, sin quitas de ninguna especie .

Los piqueteros desatan la violencia y el caos. Diez locales sufrieron saqueos. Distintos actos de pillaje y de vandalismo fueron protagonizados por adolescentes, y también por niños que oscilaban entre los 10 y los 12 años.

Estos grupos quisieron, sin éxito, ingresar en el supermercado Topsy; sin control, arrasaron una panadería, una carniceía y un modesto quiosco. Su propietario, que allí había invertido su único capital, tenía problemas cardíacos. Cuando vio esa escena sufrió una descompensación y tuvo que ser trasladado al hospital.(12)

El perjuicio por los incendios y saqueos de las empresas salteñas fueron estimados cercanos al millón de dólares en el caso de Tecpetrol12: Como consecuencia, se habla de la suspensión de inversiones por 20 y 60 millones de dólares... ¿Es esta la manera de fomentar las fuentes de trabajo y disminuir la desocupación?
Situaciones parecidas se viven en Santa Fe con un importante Mercado Concentrador. (13)

C) El armamento

Cuando las necesitan, no le faltan armas o "cuasi armas".

Con el pretexto de mantener el "orden" y evitar desmanes (sic), los participantes de las marchas son encuadrados por personas robustas que ostentan largos bastones de hierro o de madera con los cuales ejercen una evidente intimidación a los ciudadanos pacíficos y, llegado el caso, los utilizan para atacar y golpear.

A esos bastones –largas cachiporras o barretas de caño revestidas de cinta aisladora– se suman mangueras rellenas de arena; hondas o gomeras; "bombas Molotov" llevadas en mochilas junto con suficiente provisión de piedras para arrojar contra comercios y defensores del orden; tuercas y bulones para las "gomeras" con idénticos fines; bastones de fuego (escopetas de rudimentaria fabricación ilegal, capaces de disparar munición de grueso calibre) y en algunos casos hasta pistolas y fusiles.(14)

En General Moscóni, por ejemplo, conforme testimonio incorporados a una causa penal, unos treinta piqueteros encapuchados forzaron bajo amenazas de muerte la entrada a una casa y se subieron a la terraza para "hacer buen blanco" sobre los gendarmes. "Los piqueteros festejaban a los gritos cuando caía un gendarme", declaró uno de los testigos.

Entre los buscados por la Justicia figuraba un piquetero ya procesado por extorsión y lesiones graves al haber herido de bala a Raúl Blanco el 14 de junio de 2000 en otro corte de ruta en Tartagal. ("Testimonios del terror en Mosconi", "La Nación", 9-7-01)

Igual a las organizaciones terroristas y subversivas del mundo entero, los activistas piqueteros salen a las calles habitualmente encapuchados y han desarrollado una verdadera gimnasia de enfrentamiento con las fuerzas del orden (Policías, Gendarmería y Prefectura)15.
A manera de otras "divisiones", en los últimos tres años sumaron grupos de desplazamiento rápido con los denominados "motoqueros", entrenados incluso para cargar contra las fuerzas policiales. En algunos casos han recurrido a la utilización de bicicletas, camionetas utilitarias, colectivos, etc.

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