Castillos e iglesias medievales
La falsa promesa de la felicidad
Santos:¿sentimentales o fuertes de alma?
+ Ver todos
- -
Nazismo y Comunismo: ¿enemigos o amigos?
Evolucionismo: La ciencia demuestra su caducidad.
La Cruzada del Siglo XXI
+ Ver todos
- -
Textos pontificios
El lujo y el desapego de los bienes terrenos
La incompatibilidad con el socialismo
La desigualdad, el Estado y la Propiedad Privada
+ Indice temático
- -
Historia de Don Martin de Alzaga, héroe de la reconquista
Genealogía de José Hernandez: autor del Martín Fierro
+ Ver todos los artículos de Historia
- -
+ Ver todas nuestras acciones




 
 

3. Un movimiento cuasi militarizado

La idea de que estamos frente a un movimiento de esas características se ve reforzada si se consideran otros aspectos que sugieren la idea de una organización cuasi militarizada, tanto por las estrategias de movilización, como por las armas utilizadas y la envergadura de las acciones que están desarrollando.

A) Un alto grado de organización

Basta acompañar con atención las manifestaciones y marchas piqueteras para concluir que en las mismas nada es librado al azar y todo está previsto por un eficiente "estado mayor".

No faltan en ellas quienes son hábiles en el manejo de armas blancas y de fuego de distintos calibres.

Sus movimientos obedecen a estrategias y técnicas que parecen aprendidas y entrenadas en escuelas destinadas a ese fin.

Por ejemplo, en los sucesos del Puente Pueyrredón del 26 de junio de 2002, pudo observarse con toda claridad que la organización interna de los grupos piqueteros estaba conformada en compañías y secciones, con exacta división del trabajo, cadena de mandos y adjudicación de funciones.

Fueron ejecutados clásicos "movimientos de pinzas" sobre las fuerzas de seguridad: a) Por un lado, avanzaba la llamada "rompiente", que utilizaba largos bastones de madera en forma perpendicular al cuerpo, cuya función es desarticular y desorganizar al oponente; b) Atrás, venían los "grupos de choque" propiamente dichos, que avanzaban con los bastones en alto para golpear al adversario.

La amplitud de estas manifestaciones, estratégica y sistemáticamente llevadas a cabo en puntos neurálgicos de nuestro territorio, también habla a favor del alto grado de organización del movimiento piquetero.

En el año 2003 , hasta el 2 de Diciembre, se han realizado 1147 cortes (un promedio de 104 por mes), según consigna el estudio dirigido por Eduardo Ovalles6. De mantenerse este ritmo, el 2003 cerrará con una cantidad de cortes cercana a los 1383 registrados en 2001.

De 1997 a esa fecha, la provincia de Buenos Aires va a la cabeza de los cortes de ruta, acumulando el 28 % de los 5823 en todo el país. Le sigue la Capital Federal con el 15%.

Sin embargo, al tomar en cuenta sólo el año 2003, se nota un incremento proporcional de los cortes en la ciudad de Buenos Aires. En 11 meses hubo en la Capital Federal 282 cortes de calles, lo que representa casi un 25 por ciento del total de cortes en el país, cuando el distrito concentra apenas un 8 por ciento de la población argentina.

No obstante, la mayor proporción de cortes, de acuerdo con la población provincial, se registró en la provincia de Jujuy –uno de los bastiones de la Corriente Clasista y Combativa (CCC)– que cuenta con un quinto de la población de la Capital, pero sufrió casi la misma cantidad.

Los otros dos distritos que han mantenido una alta proporción de cortes por población, en el período 1997-2003, han sido Salta y Neuquén, provincias que en el mes pasado han saltado a la primera plana de los diarios por hechos de suma violencia registrados durante protestas piqueteras.

Los contenidos son marca registrada © 1991 - 2004
de la Fundación Argentina del Mañana