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2. ¿Un
movimiento de desocupados?
Hay quienes pretenden ver en el fenómeno el resultado de
la situación socioeconómica caracterizada por altísimas
tasas de desempleo y una impresionante masa de población
por debajo de los indicadores de pobreza.
Para otros, no es nada más que el accionar de grupos originados
en el "clientelismo" político, que responderían
a diferentes caudillos locales, movilizados por objetivos tácticos
de corto plazo y ligados estrechamente a la distribución,
poco transparente, de beneficios a la desocupación, como
los planes para "Jefes y jefas de hogar".
Muchos opinan (entre ellos analistas políticos de diversa
extracción) que es un fenómeno original, propio de
nuestra idiosincrasia y circunscripto a nuestra realidad político
social.
Otros dicen que tiene orígenes y relaciones fuera del país
y alcance internacional.
Sea como fuere, la crisis económica sirve de caldo de cultivo
al movimiento piquetero, dicen que "legitima" su existencia
como "organización social" y da excusa al Gobierno
para favorecer su financiamiento a través de la distribución
de diversos planes de asistencia.
¿Cuáles son los verdaderos objetivos que persigue?
El movimiento piquetero está muy lejos de agotarse
en las protestas pidiendo empleos, subsidios, alimentos o viviendas.
Si realmente fuera así, debería haberse concentrado
en un solo tema: obtener trabajo digno y justamente remunerado.
Por el contrario, los reclamos se dispersan en los más variados
asuntos.
Primero fue la desocupación, la entrega de más subsidios
o planes "Jefes y jefas de hogar", de viviendas, de tierras,
de alimentos...
Después vinieron las protestas contra el "modelo neo-liberal",
el FMI, la deuda externa o, más recientemente, la liberación
o la amnistía a los piqueteros incriminados por acciones
delictivas y hasta la exigencia del "aguinaldo" piquetero,
la "represión policial", etc.(4)
Casi simultáneamente, e identificándose con la izquierda
a nivel internacional, las protestas adoptaron los viejos slogans
comunistas: "Por la Paz" y el "anti-imperialismo"
o los más actuales temas de "lucha contra el ALCA",
la "Guerra en Irak", la "agresión de Israel
a Palestina", la "Globalización", etc.
Más específicamente, en nuestro país, los
piqueteros también se identificaron con las luchas contra
el "genocidio" aborigen que habría ejecutado España
en la Evangelización de América y el Ejército
Argentino en la Conquista del Desierto; el anti-militarismo, focalizado
en la la guerra anti-subversiva, "los desaparecidos" y
el "robo de bebés" y la "Guerra de Malvinas".
¿Estamos frente a un movimiento compuesto por desocupados
en la búsqueda de pan, techo y trabajo?
¿O debemos más bien pensar que la desocupación
y la pobreza están sirviendo de pretexto para la movilización
de fuerzas revolucionarias y partidos de izquierda que, fracasados
en las urnas, buscan instalar el caos, la lucha de clases permanente,
alimentar el odio contra la propiedad privada y contra toda forma
de autoridad?
La abundante documentación disponible –en gran parte
publicada en sites de la red de Internet– permite concluir
que, en realidad, estamos frente un movimiento de carácter
revolucionario, con una capacidad de organización cuasi militar,
hábil en el empleo de tácticas psicológicas,
mediáticas y de movilización sofisticadas, articulado
a nivel nacional e internacional con corrientes de reconocida filiación
marxista, cuyo objetivo no es otro que modificar radicalmente la
estructura socioeconómica de nuestro país para suplantarla
por un modelo neo-socialista, no muy distante del preconizado por
Fidel Castro en Cuba, Hugo Chávez en Venezuela, el Movimiento
Sin Tierra (MST) en Brasil o las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC).
Así lo demostró sin tapujos el representante
de la CTA, Luis D´Elía, presente en La Habana durante
las conmemoraciones del 1º de Mayo de 2002, al saludar a Fidel
Castro como "nuestro comandante" y exaltar al régimen
cubano como el resumen de las esperanzas más altas del movimiento
piquetero (www.cta.org.ar/xtras/1demayod.html)
Dígase entre paréntesis, un movimiento revolucionario
que se volcó a la acción directa en las calles debido
a su notoria incapacidad de alcanzar una representación política
por medio del voto popular: en las elecciones de 2003 apenas reunió
el 0,61 por ciento de votos en la provincia de Buenos Aires y el
0,25 por ciento en todo el país ("Argentina con Lupa"
Actualización semanal, cuarta semana, Noviembre 2003).
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