II - Toda la verdad sobre
el movimiento piquetero
1. Buenos Aires sitiada y
un país asolado por 5823 cortes de rutas y calles
Aunque se encuentran antecedentes del accionar "piquetero"
ya a inicios de la década del 90, el movimiento irrumpe y
se instala en el panorama nacional a mediados de 1997.
Primero fue una noticia más en los medios de información.
General Mosconi o Tartagal aparecían como zonas lejanas
donde conflictos laborales ocupaban la atención pública
por la violencia y los métodos usados en la protesta.
Densas columnas de humo de cubiertas quemadas, cortes de rutas,
enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La Gendarmería
acudiendo en auxilio de las policías locales desbordadas...
Después, con la violencia ascendente, los primeros muertos.
Poco a poco el conflicto se fue acercando a regiones más
pobladas y ya forma parte del paisaje cotidiano de nuestras ciudades.
Hoy, Buenos Aires está virtualmente sitiada y acceder o salir
de ella, o transitar por sus zonas vitales, se ha transformado en
un martirio casi cotidiano para centenares de miles de personas.
Manifestaciones, cortes de calles y aceras, promovidas por los
más variados grupos piqueteros en horas estratégicas,
con un alto grado de organización y capacidad de intimidación,
en abierta violación de preceptos de la Constitución
Nacional y normas del Código Penal, impiden o dificultan
gravemente la libre circulación, incluso cuando situaciones
de grave necesidad así lo exigen.
Se ha llegado al extremo de impedir el paso de un vehículo
que transportaba un enfermo grave. Como consecuencia falleció
una pobre mujer que no alcanzó a ser atendida en el hospital.
Sucedió también que un señor, atrapado en uno
de los frecuentes embotellamientos de tránsito, no pudo acompañar
los restos de su padre al cementerio.
Dígase entre paréntesis, ninguna de estas
situaciones inicuas que por sí ocasionan tanta tristeza y
dolor, han despertado jamás la menor compasión por
parte de organismos defensores de los derechos humanos, ni conmovido
a las autoridades públicas, que se niegan a restablecer el
orden por consideración a los "hermanos" piqueteros.
Para comprender la dimensión del problema basta tener en
cuenta que, desde 1997 al 2 de diciembre de 2003, ocurrieron nada
menos que 5823 cortes de la vía pública y que el 2003
cerrará con una cantidad cercana a los 1383 en todo el país.
(“La Nación”, 2-12-03)
Las organizaciones piqueteras actúan coordinadamente. Para
ello promueven congresos nacionales como los realizados en el Santuario
del Sagrado Corazón de Jesús de la Matanza. En el
primero de ellos, con la presencia de 1500 delegados, disertaron,
entre otros, Jorge Altamira (Partido Obrero), Vilma Ripoll (Izquierda
Unida) y Patricio Echegaray (Partido Comunista). Fue allí
que, por primera vez, se coordinaron los cortes de rutas y se estableció
una fecha para interrumpir el tránsito a nivel nacional.
(“La Nación”, 8 y 25-7-01; 4 y 5-9-01).
¿Cómo se pudo llegar a esta situación, al
punto que Raúl Castells, el líder del Movimiento Independiente
de Jubilados y Desocupados (MIJD) se atreve a amenazar públicamente
con ocupar la misma Casa Rosada y alentar en una marcha a "llegar
a las casas de Gobierno" (de América Latina)?. (“La
Nación”, 30-11-03) (3)
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