Sacralidad
En
la parte anterior de mi exposición, tuve ocasión de mostrar que
el carácter jerárquico era una nota dominante en la Edad Media,
y ese carácter jerárquico, por estar fundamentado en una desigualdad
proporcional, correspondía enteramente a las leyes y a los preceptos
de la justicia. Debo tratar a hora de otra nota de la civilización
medieval, que es el carácter sacral.
Comencemos por definir qué se entiende por carácter sacral de
una cosa. Como es notorio, los términos "sacral" y "sagrado" son
correlativos. Así, podemos decir que una cosa sacral es una cosa
sagrada. La Edad Media, era por lo tanto un orden sagrado es decir
un orden que se consideraba sagrado, que quería ser sagrado, la
Iglesia lo consideraba sagrado y que de hecho, consagró.
De manera que era sagrado en la intención de quienes lo constituyeron,
y sagrado en la intención de la Iglesia que, usando el poder que
tiene, de hecho le confirió el carácter sacral.
La sacralidad no consiste, sin embargo, en un determinado orden
de cosas.
Consiste en el hecho de que ese orden esté vuelto a Dios y se
repute a sí mismo constituido para el servicio de la religión.
Pero el servicio de la religión debe ser entendido aquí de un
modo diferente a como ciertas fórmulas deformadas de piedad hoy
lo entienden.
Analizando la Edad Media de acuerdo con los datos descubiertos
recientemente por el Prof. Fernando Furquim de Almeida, en sus
estudios sobre Cluny, y considerando la Edad Media nacida del
orden de Cluny, que es la orden benedictina perfeccionada, podemos
decir que ella practicaba el lema de San Benito: "Ut in omnibus
glorificetur Deus" -que Dios sea glorificado en todas las cosas.
Pero glorificado como la Iglesia quiere que las cosas lo glorifiquen.
Es decir, de acuerdo con el enunciado del "Gloria Patri", que
dice: "Gloria Patri, et Filio, et Spiritu Sancto, sicut erat in
principio et nunc et semper et in saecula saeculorum. Amen".
Así, toda la organización humana en la Edad Media era ordenada
para dar gloria a Dios, de tal manera que la misma gloria que
EI tuvo en un principio cuando creó todas las cosas, le fuese
dada a cada momento, y siempre, Y por todos los siglos de los
siglos. Ahora, es decir, en el presente, en el día de hoy, siempre,
en el curso de la Historia hasta su fin, por todos los siglos:
hasta la eternidad.
A hora bien, ¿qué es esta gloria en el concepto de la Iglesia?
La gloria es la forma de homenaje que la creatura presta al Creador,
asemejándose a El. Y esto el hombre lo realiza por un proceso
que consta de tres etapas: primero conociendo, segundo admirando,
y tercero amando. Entonces la gloria que los hombres deben dar
a Dios será dada en este mundo por la conformidad con El, y por
la estructuración de una civilización -Estado. sociedad, familia,
cultura; todo, en fin, según las leyes y el espíritu de El; según
aquello que nosotros podríamos llamar "mentalidad" de Dios. Y
esto es hecho para que Dios tenga, desde ahora, gloria en esta
tierra. Mas también hay que comprometer a los siglos venideros
a conformarse con la gloria de Dios, esto es, a dar gloria a Dios.
La Edad Media fue, pues, y quiso ser, una época que arrastrase
a todas las otras en su camino. En ella se desea la salvación
de las almas y la gloria de Dios en esta tierra y hasta el fin
de los siglos. En esa época, las dos grandes sociedades humanas,
la Iglesia y el Estado, eran consideradas responsables por la
gloria de Dios.

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