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EDAD MEDIA
 

Autonomía judicial

Hubo algo muy importante que fue sucediendo durante la Edad Media. Poco a poco, a medida que la educación, la cultura, las relaciones económicas, iban aumentando y haciéndose más complejas, la función de Juez fue haciéndose más complicada, y los nobles y los reyes fueron contratando técnicos para ayudarlos a juzgar bien las causas. Poco a poco, se hizo tan complicada, que aquellos dejaron de comparecer a los tribunales. Solo juzgaban en casos excepcionales. Normalmente se constituyó una clase judicial, especializada en juzgar, que se beneficiaba de todas las garantías de vitalicidad, y de inamovilidad de las funciones de un juez moderno.

Aparecieron, por lo tanto, tribunales independientes del rey, y capaces de juzgar los procesos en los que el rey estaba interesado. ¡Qué garantía representaba esto para todos los derechos! Este sistema, con su amplitud, era nuevo en el mundo. Representaba por lo tanto, una garantía extraordinaria del débil contra el fuerte, del pequeño contra el poderoso. A esta clase, en la mayor parte de los países, le fue dada la categoría nobiliaria, por el respeto que se le tenía.

Cosa singular: los cargos judiciales eran hereditarios. Se entendía que para que el juez fuese independiente no bastaba tener un buen sueldo, sino que era necesario también que sus hijos tuviesen la carrera asegurada. Pues un juez rico, siendo padre de un hijo pobre, es un juez sobornable. El hijo del juez no estaba obligado a ser juez, pero podía heredar el cargo si hacía los estudios necesarios.

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