Simbología
Todo ese orden era enriquecido con símbolos expresivos, que le
daban un mayor significado.
Los nobles usaban todos una corona, símbolo de la jurisdicción
territorial. Desde el barón -el menor- hasta el Rey -el poder soberano-
usaban una diadema, a la cual se agregaban símbolos conforme se
ascendía en la jerarquía. La simple diadema significaba la autoridad,
la jurisdicción territorial. Los símbolos eran perla y hojas de
grosella. La corona del Rey era cerrada en su parte superior para
indicar poder soberano. La del Emperador es como la del Rey, pero
sin ningún intersticio, era toda cerrada.
Todos los grados participaban el inferior, pues todas las coronas
se estructuraban a partir de las inmediatamente inferior, a la que
se le acrecentaba el símbolo de su dignidad. Es la idea de una escala
perfecta. En toda escala filosóficamente perfecta no puede haber
interrupciones. Es como una escalera, donde no pueden faltar escalones.
Lo que en la escalera es una necesidad práctica, en la jerarquía
es una necesidad metafísica. Nótese que en entre el barón y el pueblo
no hay un hiato, sino una diferencia de género.
Hay nobles menores que el barón, que ya no tienen derecho a la
corona, pero que son nobles de la llamada "nobleza de aldea", tan
pequeños que viven entremezclados con el pueblo y que ya son casi
pueblo, de manera que esta es una transición perfecta, como los
colores de un arco iris, que se funden unos con los otros, como
todas las jerarquías que resultan del orden natural de las cosas.
Lo mismo sucede en la jerarquía clerical. El Papa tiene una corona
especial - la tiara- que es una superposición de tres coronas
sobre un armazón completamente cerrado. Luego están los Cardenales,
con sombreros rojos, con cinco órdenes de borlas, y así se va
descendiendo, con un número decreciente de borlas. El sombrero
de Obispo ya es verde. Los de Monseñor y Sacerdote son negros,
con dos y un orden de borlas respectivamente. Esto es una descripción
a rasgos generales, porque la jerarquía de la Iglesia es sumamente
matizada, y tiene otras distinciones. Inclusive entre los Monseñores
había hasta hace poco tiempo cinco categorías, de las cuales la
primera, la de los protonotarios apostólicos "ad instar participantium",
tiene el privilegio de usar insignias episcopales. Entre los canónigos
igualmente están los catedráticos y los honorarios.
La razón probable de la diferencia entre los símbolos de los
prelados y de los nobles, debe ser de índole pastoral, (sombrero
de pastor en vez de corona, báculo, etc.). De todos modos, es
bueno que haya diferencias entre las dos jerarquías.
Súmese a todo esto otros símbolos como el báculo del abad y de
la abadesa, que es usado con la vuelta hacia adentro, indicando
su autoridad dentro de la abadía, diferente de el del Obispo que
la usaba con la vuelta hacia afuera, indicando su autoridad externa.
La vuelta en la punta del báculo indica cabeza baja en sumisión
al Papa. Este último usaba, antiguamente, un cetro sin ninguna
vuelta encima, pues encima de el sólo está Dios.
Son símbolos llenos de belleza, cuya noción el mundo actual perdió
completamente.

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