Completa incompatibilidad del socialismo
con la Doctrina Social de la Iglesia
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IX
León XIII
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Pío XI
Concilio Vaticano II / Pablo VI
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El socialismo es incompatible
con la doctrina católica, bien por su concepción del universo
y del hombre, bien porque alcanza a dos instituciones que son
pilares de la civilización cristiana, esto es, la propiedad
y la familia.
Por el simple hecho de ser hostil a la propiedad ya la familia,
el socialismo sería incompatible con la doctrina católica,
aun cuando no tuviera una concepción errónea del universo
y del hombre. Es este un hecho que resalta, y sobre el cual,
por la importancia que tiene, volveremos en este capítulo.
Si tal es la incompatibilidad entre el socialismo y la Religión
Católica, preguntará tal vez el lector ¿cómo explicar que los
Papas hayan hablado tanto contra el comunismo y nunca, o casi
nada, sobre el socialismo? Existe en esto un equívoco. Los textos
pontificios contra el socialismo son muy numerosos.
Antes de transcribir algunos de ellos conviene hacer ana distinción
entre los diversos sentidos que viene recibiendo la palabra "socialismo".
Dicho vocablo tiene hoy aplicaciones muy variadas que van desde
el rojo intenso del "socialismo marxista" hasta el rosado diluido,
casi blanco, del "socialismo cristiano" o "socialismo católico".
y no es raro encontrar, reivindicando el rotulo socialista para
sus ideas, ya sea comunistas declarados, o izquierdistas mucho
menos radicales, o bien, en fin, burgueses sin tendencias políticas
o sociales definidas, pero de índole tranquila y de sensibilidad
humanitaria y naturalista un tanto coloreada de influencia cristiana.
A toda esta gama de personas, la afirmación de que el socialismo
está condenado por la Iglesia puede causar extrañeza.
a) Los Papas condenan
el socialismo:
Textos Pontificios esclarecedores 
El socialismo comenzó a tener una importancia particular desde
el pontificado de Pío IX (1846-1878).Comenzamos con un texto de
este Papa.
Pío IX,"Noscitis et Nobiscum", 1849
Trastorno absoluto de todo orden humano."
"...tampoco desconocéis, Venerables Hermanos, que los principales
autores de esta tan abominable intriga, no se proponen otra cosa
que impulsar a los pueblos, agitados ya por toda clase de vientos
de perversidad, al trastorno absoluto de todo orden humano de
las cosas, ya entregarlos a los criminales sistemas del nuevo
Socialismo y Comunismo" (1)
.
León XIII, "Quod Apostolici
Muneris", 1878
León XIII, su sucesor (1878-1903), se inmortalizó por la sabiduría
con que trató la cuestión social, y por el afecto paterno que
manifestó a los obreros, sujetos entonces en gran parte, a una
inmerecida pobreza. Llegó a decirse que el gran Papa puso las
bases del llamado socialismo cristiano. Error flagrante: en
los documentos de León XIII, el socialismo es objeto de condenaciones
frecuentes, graves, incisivas. Veamos algunas:
Secta destructora de la sociedad civil
"...aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros
nombres de socialistas, comunistas o nihilistas, esparcidos
por todo el orbe, y estrechamente coligados entre sí por inicua
federación, ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus
ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados
y a cara descubierta, se empeñan en llevar a cabo el plan, que
tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda
sociedad civil. Estos son ciertamente los que, según atestiguan
las divinas páginas, 'mancillan la carne, desprecian la dominación
y blasfeman de la majestad' (Jdt. epist. v. 8)" (4).
Secta pestífera.
"A todos, finalmente, es manifiesto con cuán graves palabras
y cuánta firmeza y constancia de ánimo nuestro glorioso predecesor
Pío IX, de f. m., ha combatido, ya en diversas alocuciones tenidas,
ya en encíclicas dadas a los Obispos de todo el orbe, contra
los inicuos intentos de las sectas, y señaladamente contra la
peste del socialismo, que ya estaba naciendo de ellas" (5)
.
"Secta abominable:"
"Poned, además, sumo cuidado en que los hijos de la Iglesia
católica no den su nombre a la abominable secta ni le hagan
favor bajo ningún pretexto" (7).
Planta siniestra
..."la Iglesia del Dios vivo, que es 'columna y fundamento
de la verdad" (1 Tim. 2, 15), enseña aquellas doctrinas
y preceptos con que se atiende de modo conveniente al bienestar
y vida tranquila de la sociedad y se arranca de raíz la planta
siniestra del socialismo" (10).
Mortal pestilencia
"Los comunistas, los socialistas y los nihilistas son
una "mortal pestilencia que serpentea por las más intimas entrañas
de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina"
(11).
Negación de las leyes humanas y divinas.
"Los socialistas, los comunistas y los nihilistas ...
nada dejan intacto o íntegro de lo que por las leyes humanas
y divinas está sabiamente determinado para la seguridad y decoro
de la vida" (12).
El socialismo diverge diametralmente de la Religión
Católica
"...aunque los socialistas, abusando del mismo Evangelio
para engañar más fácilmente a los incautos, acostumbran a forzarlo
adaptándo19 a sus intenciones, con todo hay tan grande diferencia
entre sus perversos dogmas y la purísima doctrina de Cristo,
que no puede ser mayor. Porque,'¿qué participación puede haber
de la justicia con la iniquidad, o qué consorcio de la luz con
las tinieblas?'". (13)
León XIII, "Diuturnum
lllud", 1881
"Mal horrendo"
"...Comunismo, Socialismo y Nihilismo, horrendos
males y casi muerte de la sociedad civil" (2).
León XIII,"Humanum
Genus", 1884
"Ruina de todas las cosas"
"Porque suprimido el temor de Dios y el respeto a las leyes
divinas, menospreciada la autoridad de los príncipes, consentida
y legitimada la manía de las revoluciones, sueltas con la mayor
licencia las pasiones populares, sin otro freno que el castigo,
ha de seguirse necesariamente el trastorno y la ruina de todas
las cosas. Y aún precisamente esta ruina y trastorno es lo que,
a conciencia maquinan y expresamente proclaman unidas las masas
de comunistas y socialistas." (3).
León XIII, "Libertas Praestantíssimum",
1888
Turba demoledora.
"...los socialistas y otras turbas de sediciosos, que porfiadamente
maquinan por conmover hasta en sus cimientos las naciones" (6).
León XIII,"Graves de Communi",1901
Enemigo de la sociedad y de la Religión
"...tenemos necesidad de corazones audaces y de fuerzas
unidas, en una época en que la mies de dolores que se desenvuelve
ante nuestros ojos es demasiado vasta, y en que se van acumulando
sobre nuestras cabezas formidables peligros de perturbaciones
ruinosas, en razón, principalmente, del poder creciente del
socialismo. Esos socialistas se insinúan hábilmente en el corazón
de la sociedad. En las tinieblas de sus reuniones secretas,
a la luz del día, con la palabra y con la pluma, incitan las
muchedumbres a la sedición; rechazada la disciplina de la religión,
descuidan los deberes, exaltando solamente los derechos, y atraen
a las multitudes de necesitados, de día en día más numerosos,
que, por causa de las dificultades de la vida, son más fácilmente
seducidos y arrastrados al error. Se trata al mismo tiempo de
la sociedad y de la Religión. Todos los buenos ciudadanos deben
tomar a pecho salvaguardar una y otra con honra." (8)
Peligro para los bienes materiales, la moral y la
Religión
"...era de Nuestro deber, advertir públicamente a los
católicos sobre el grave error que se oculta bajo las teorías
del socialismo y del gran peligro que de ahí resulta, no solo
para los bienes exteriores de la vida, sino también para la
integridad de las costumbres y para la Religión." (9).
b) Las condenaciones pontificias no a barcan
solamente al socialismo radical:
Pero, de León XIII a nuestros días la palabra "socialismo"
se fue extendiendo paulatinamente, llegando a abarcar sistemas
que tienen algo de afinidad con el socialismo que llamaríamos
"pleno", pero que son, sin embargo, distintos a él en alguna
forma. Hay, por ejemplo, escuelas socialistas que procuran confinarse
en el campo social y económico absteniéndose de cualquier presupuesto
religioso o filosófico. Estas escuelas tienen presentes solamente
los problemas de producción y consumo, afectando dar a sus adeptos
la mayor libertad de opinión en lo demás. Sin embargo, en realidad,
también este socialismo es incompatible con la doctrina católica.
Pues, aparentando no tomar posición filosófica o religiosa,
en el fondo es materialista, pues quiere organizar la sociedad
y la economía como si en el mundo sólo hubiese materia, y solamente
tuvieran importancia los problemas de la materia.
Socialismo moderado
Hay aún otras escuelas, que también se titulan socialistas,
pero que difieren en dos aspectos del socialismo tal como éste
se presentaba en tiempo de Pío IX y León XIII :
1. En cuanto a sus objetivos, no pretenden una socialización
(*) completa de todos los campos de la existencia humana, sino
sólo de algunos de ellos, a veces de muy pocos;
2. En cuanto a los métodos, no desean transformaciones
sociales bruscas y violentas, sino graduales y pacíficas.
Estas escuelas o corrientes - comparadas con el socialismo
radical y absoluto, con el socialismo marxista, por ejemplo
- tienen un aspecto evidentemente atenuado. Entretanto, también
ellas son inconciliables con la doctrina católica.
Las reformas propuestas por esos matices socialistas - unas
más moderadas, otras menos -miran, si no a la abolición total
de la iniciativa privada y de la propiedad particular, por lo
menos a la limitación de una y de otra, en medida incompatible
con la naturaleza del hombre
Socialismo "católico"
Igual censura se puede hacer a la variante
socialista de carácter distribucionista y rótulo cristiano,
que considera la sociedad como el fin del hombre. De conformidad
con esta es- cuela, toda producción que excediera de las necesidades
de cada familia, en lugar de formar el patrimonio familiar,
iría a la colectividad. Como se ve, para este sistema, la familia,
considerada como unidad de producción, mira solamente a la subsistencia;
error que impide economizar, pues el superávit de esa producción
es patrimonio de la sociedad. Este sistema socializa la producción.
De una manera general, los socialistas llamados católicos o cristianos,
aceptan la disociación entre los fundamentos filosóficos del socialismo
y sus aspectos económicos y sociales. Rechazan aquellos y admiten
éstos, por lo menos en cierta medida. y fiados en que la victoria
de un socialismo moderado no acarree persecuciones a la Religión,
an,helan la llegada de un orden de cosas socialista y cristiano.
Con lo que anteriormente dijimos, los errores de este sistema
ya quedaron señalados.
Para corroborar a los católicos en la condenación de las escuelas
socialistas "moderadas", "cristianas" o "católicas", la Encíclica
"Quadragesimo Anno" fue de gran valor. En ella enuncia Pío XI,
con toda claridad, el problema que surge de la pluralidad de sentidos
que, después de León XIII, fue tomando la palabra, "socialismo".
Pío XI, "Quadragesimo
Anno", 1931
La bifurcación del socialismo
Historiando la evolución del término "socialismo", escribe el
Papa: "No menos profunda que la del régimen económico es la
transformación que desde León XIII ha sufrido el socialismo, con
quien principalmente tuvo que luchar Nuestro Antecesor. Entonces
podía considerarse todavía sensiblemente único, con una doctrina
definida y bien sistematizada ; pero luego se ha dividido principalmente
en dos partes, casi siempre contrarias y llenas de odio mutuo,
sin que ninguna de las dos reniegue del fundamento anticristiano,
propio del socialismo" (17)
.
El comunismo
"Una parte del socialismo sufrió un cambio semejante al que
indicábamos antes respecto a la economía capitalista, y dio en
el comunismo. Enseña y pretende, no oculta y disimuladamente,
sino clara y abiertamente, y por todos los medios, aun los más
violentos, dos cosas: la lucha de clases encarnizada y la desaparición
completa de la propiedad privada". (18).
El socialismo moderado
Después de varias consideraciones sobre el comunismo, el Pontífice
prosigue hablando de la facción moderada del socialismo: "La
parte que se ha quedado con el nombre de socialismo es ciertamente
más moderada, pues no sólo profesa que ha de suprimirse toda violencia,
sino que, aun sin rechazar la lucha de clases y la abolición de
la propiedad privada, las suaviza y modera de alguna manera. Diríase
que, aterrado por sus principios y por las consecuencias que se
siguen del comunismo, el socialismo se inclina y en cierto modo
avanza hacia las verdades que la tradición cristiana ha enseñado
siempre solemnemente, pues no se puede negar que sus peticiones
se acercan muchas veces a las de quienes desean reformar la sociedad
conforme a los principios cristianos.
La lucha de clases, sin enemistades y odios mutuos, poco a poco
se transforma en una como discusión honesta, infundada en el amor
a la justicia; ciertamente, no es aquella bienaventurada paz social
que todos deseamos, pero puede y debe ser el principio de donde
se llegue a la mutua cooperación de las profesiones. La misma
guerra a la propiedad privada se restringe cada vez más y se suaviza
de tal modo que, al fin, ya no es la posesión misma de los medios
de producción lo que se ataca, sino cierto predominio social que
contra todo derecho se ha tomado y arrogado la propiedad. Y de
hecho, semejante poder no pertenece a los que poseen, sino a la
potestad pública. De este modo se puede llegar insensiblemente
hasta el punto de que estos postulados del socialismo moderado
no difieran de los anhelos y peticiones de quienes desean reformar
la sociedad humana fundándose en los principios cristianos. En
verdad que con toda razón se puede defender que se pueden legítimamente
reservar a los poderes públicos ciertas categorías de bienes,
aquellos que llevan consigo tal preponderancia económica que no
se podría, sin poner en peligro el bien común dejarlos en manos
de los particulares.
Estos deseos y postulados justos ya nada contienen contrario a
la verdad cristiana, ni tampoco son, en verdad, reivindicaciones
propias del socialismo. Por tanto, quienes solamente pretendan
eso, no tienen por que agregarse al socialismo (19)."
Falsa conciliación
"Pero no vaya alguno a creer que los partidos o grupos socialistas,
que no son comunistas, se contenten todos, de hecho o de palabra,
con eso sólo. Los más llegan a suavizar en alguna manera la lucha
de clases o la abolición de la propiedad, no a rechazarlas.
Ahora bien; esta mitigación, y como olvido de los falsos principios,
hace surgir, o mejor, a algunos les ha hecho plantear indebidamente
esta cuestión; la conveniencia de suavizar o atemperar los principios
de la verdad cristiana, para salir al paso del socialismo y convenir
con él en un camino intermedio. Hay quienes se ilusionan con la
aparente esperanza de que así vendrán a nosotros los socialistas.
¡Vana esperanza! Los que quieran ser apóstoles entre los socialistas,
deben confesar abierta y sinceramente la verdad cristiana plena
e integra, sin connivencias de ninguna clase con el error.
Procuren primeramente, si quieren ser verdaderos anunciadores
del Evangelio, demostrar a los socialistas que sus postulados,
en lo que tienen de justos, se defienden con mucha mayor fuerza
desde el campo de los principios de la fe cristiana y se promueven
más eficazmente por la fuer- za de la caridad cristiana) (20).
Una quimera: el bautismo
del socialismo 
"Pero, ¿qué decir en el caso de que el socialismo de tal
manera se modere y se enmiende en lo tocante a la lucha de clases
ya la propiedad privada, que no se le pueda ya reprender nada
en estos puntos? ¿Acaso con ello abdicó ya de su naturaleza anticristiana?
... El socialismo, ya se considere como doctrina, ya como hecho
histórico, ya como "acción", si sigue siendo verdaderamente socialismo,
aún después de sus concesiones a la verdad y a la justicia en,
los puntos de que hemos hecho mención, es incompatible con los
dogmas de la Iglesia católica, porque su manera de concebir la
sociedad se opone diametralmente a La verdad cristiana.
Según la doctrina cristiana, el hombre, dotado de naturaleza social,
ha sido puesto en la tierra para que, viviendo en sociedad y bajo
una autoridad ordenada por Dios (Cfr. Rom. 13, 1) cultive y desarrolle
plenamente todas sus facultades para gloria y alabanza de su Creador;
y cumpliendo fielmente los deberes de su profesión o de su vocación,
sea cual fuere, logre la felicidad temporal y juntamente la eterna.
El socialismo, por lo contrario, completamente ignorante y descuidado
de tan sublime fin del mundo y de la sociedad, pretende que la
sociedad humana no tiene otro fin que el puro bienestar material.
La división ordenada del trabajo es mucho más eficaz para la producción
de los bienes que los esfuerzos aislados de los particulares;
de ahí deducen los socialistas la necesidad de que la actividad
económica (en la cual sólo consideran el fin material) proceda
socialmente. Los hombres, dicen ellos, haciendo honor a esta necesidad
real, están obligados a entregarse y sujetarse totalmente a la
sociedad en orden a la producción de los bienes. Más aún, es tanta
la estima que tienen de la posesión del mayor número posible de
bienes con qué satisfacer las comodidades de esta vida, que ante
ella deben ceder y aun inmolarse los bienes más elevados del hombre,
sin exceptuar la misma libertad, en aras de una eficacísima producción
de bienes. Piensan que la abundancia de bienes que ha de recibir
cada uno en ese sistema para emplearlo a su placer en las comodidades
y necesidades de la vida, fácilmente compensa la disminución de
la dignidad humana, a la cual se llega en el proceso 'socializado'
de la producción. Una sociedad cual la ve el socialismo, por una
parte, no puede existir ni concebirse sin el empleo de una gran
violencia, y por otra, entroniza una falsa licencia, puesto que
en ella no existe verdadera autoridad social ; ésta, en efecto,
no puede basarse en las ventajas materiales y temporales. sino
que procede de Dios, Creador y último fin de todas las cosas (Encíclica
Diuturnum)" (21).
Socialismo cristiano, una contradicción
"Si acaso el socialismo, como todos los errores, tiene una
parte de verdad (lo cual nunca han negado los Sumos Pontífices),
el concepto de la sociedad que le es característico y sobre el
cual descansa, es inconciliable con el verdadero cristianismo.
Socialismo religioso, socialismo cristiano, son términos contradictorios;
nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero"
(22).
Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes,
1965
"...Por este motivo hay que calificar de falsas tanto
las doctrinas que se oponen a las reformas indispensables en nombre
de una falsa libertad como las que sacrifican los derechos fundamentales
de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva
de la producción."(23)
Notas
(1) Pío IX, Encíclica "Noscitis et Nobiscum", de 8 de diciembre.
de 1849 - "Colección Completa de Encíclicas Pontificias", Editorial
Guadalupe, Buenos Aires, pág. 121.
(2) León XIII, Encíclica "Diuturnum lllud", de 29 de junio de
1881 - A.S.S., vol. XIV, pág. 12 (Ex Typogaphia Polyglota S. C.
de Propaganda Fide - 1896).
(3) León III, Encíclica "Humanum Genus". de 20 de abril de 1884
- A.S.S., vol. XVI, pág. 428 (Ex Typographia Polyglota S. C. de
Propaganda Fide -1906).
(4) León XIII, Encíclica "Quod Apostolici Muneris",
de 28 de diciembre de 1878 -A. S. S., vol. XI, pág. 369 (Ex Typographía
Polyglota S. C. de Propaganda Fide -1893).
(5) Idem, pág. 371.
(6) León XIII, Encíclica "Libertas Praestantíssimum",
de 20 de junio de 1888 -A.S.S., vol. XX, pág. 601 (Ex Typpgraphia
Polyglota S. C. de Propaganda Fide - 1887, 1888)
(7) León XIII, Encíclica "Quod Apostolici Muneris",
de 28 de diciembre de 1878- A.S.S., vol. XI, pág.376 (Ex Typograph1a
Polyglota S. C. de Propaganda Fide - 1893).
(8) León XIII, Encíclica "Graves de Communi",
de 18 de enero de 1901 - A. S. S., vol. XXXIII, pág, 393 (Ex Typographia
Polyglota S. C. de Propaganda Fide - 1900, 1901).
(9) Idem, p'g. 385.
(10) León XIII, Encíclica "Quod Apostolici Muneris",
de 28 de diciembre de 1878 -A. S .S., vol. XI, págs. 371-372 (Ex
Typographia Polyglota S. C. de Propaganda Fide -1893).
(11) Idem, pag. 369.
(12) Idem, pag. 369.
(13) Idem, pag. 372.
(*) (Nota de los autores para la edición en castellano), El término
'socialización' - que, al contrario de lo que se ha propagado,
no existe en el texto oficial latino de la Encíclica "Mater et
Magistra". (Cfr. A.A.S., vol. LIII, Nro 8, pags. 401 a 464) -
encierra varios sentidos. En algunos de ellos la "socialización"
es compatible con la doctrina de la Iglesia; en otros no. En este
libro, los autores siempre emplean el vocablo en el sentido de
marcha hacia el socialismo.
(17) Pío XI. Encíclica "Quadragesimo Anno", de
15 de mayo de 1931 - A.A.S., vol. XXIII, pág. 212.
(18) Idem, pág. 213.
(19) Idem, pág. 213-214.
(20) Idem, pág. 214.
(21) Idem, pág. 215-216.
(22) Idem, pág. 216
(23) Concilio Vaticano Segundo, Constitucion
Pastoral, Gaudium et Spes , parte
II, cap. 3, 65.

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