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El Cedro del Líbano

Elegancia, distinción, clase y superioridad

Nadie podría mirar al cedro y no reparar que presenta una arquitectura: un dibujo comparable a una inmóvil "coreografía" de hojas.

Lo caracteriza una elegancia, una distinción, una clase, en fin, una superioridad que, elevándose desde el suelo hacia el cielo, él da la impresión de decir:

"Me elevé tan magnífico por los aires, que pasé a ser una belleza integrante del cielo - yo, cuya obscura semilla nació y germinó en las profundidades también obscuras de la tierra.

"Mirad mi base: es una columna. Mirad esta columna y veréis que ella penetra corajosamente tierra adentro. No reniego de mi pasado. Si es verdad que enfrento tantas tempestades, tantas ráfagas; que soy resistente al sol más brillante; que desafío a los hombres y vivo más que ellos; y, en mi longevidad mayor a la del siglo, puedo decirle al hombre que me acaba de plantar: 'duraré más que tú'; es verdad también que todo esto estaba concentrado en una primera semilla, en un primer brote que fue fijado en tierra.

"Ese elemento contenía dentro de si toda mi belleza, contenía toda mi longevidad, contenía toda mi dignidad. Todo lo que en mí esta hecho para la luz, germinó en las obscuridades del suelo, y es que aquí me yergo, más alto que las construcciones que me rodean, más venerando que el pasado de todos los hombres que descansan bajo mi sombra.

"¿Quién soy? Yo soy el cedro ¿Cualquier cedro? ¡No, el cedro del Líbano! De aquel Líbano cantado por las Sagradas Escrituras, obra de Dios loada por el propio Dios".


Si imaginásemos un cedro de esos que fuera capaz de pensar y de hablar, y que en determinado momento un experimentado agricultor introdujese la pala al lado de la raíz de ese árbol y fuese hasta aquel bulbo inicial, lo separase sin daño del propio vegetal, y se lo presentase, espontáneamente el cedro se inclinaría hasta el suelo y diría "¡Oh Patriarca, tú eres mí causa!"


"Tu contenías en ti mismo todo aquello de que yo soy la explicitación. Hay en ti una ciencia, una sabiduría de la cual yo nací. Hay una forma de conocimiento en ti que yo llevaré decenas de años, o aún siglos para adquirir.


"Si bello es el pensamiento explícito cuan también bello es el pensamiento en tanto rueda dentro del espíritu, aún sin explicitación, mas ya conteniendo toda su riqueza a la búsqueda de la luz. Si es bello el efecto que se desarrolla como bello es también ese efecto cuando obscuramente duerme en la causa.


"Si bello es ser cedro del Líbano que gloria ser un bulbo así pequeño pero que dentro de sí contiene todo su futuro. Aconséjame o Bulbo, yo te reverencio."

Plinio Corrêa de Oliveira

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